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El "Sexto Sentido" de los Animales


Los sentidos son cinco: vista, oído, olfato, tacto y gusto. Son por todos conocidos.

Los animales tienen más desarrollados algunos, de acuerdo a la especie. El perro por ejemplo, el olfato y el oído. Pero ¿tienen los animales un sexto sentido?

Los animales poseen un extraordinario desarrollo de sus facultades perceptivas, que les permiten ver lo que los humanos ni siquiera intuyen. Con una capacidad premonitoria excepcional son capaces de detectar la proximidad de terremotos o incluso conocer si una persona está diciendo la verdad o está mintiendo.

Este tipo de comportamiento en nuestras mascotas, hace pensar que poseen un sexto sentido -ESP (percepción sensorial extraordinaria)- o una sensibilidad espiritual o psíquica más desarrollada que la nuestra.

Sin embargo no todos los fenómenos son inexplicables. Muchos de estos hechos tienen su lógica: los sentidos de la mayoría de los animales estan mucho más afinados que los del hombre. Nuestro cómodo modo de vida no precisa de unos sentidos desarrollados y muchas veces no podemos oír u oler cosas que ellos pueden sentir con claridad. Por ejemplo:

Los perros tienen 40 veces más células olfativas y aunque su vista no les permite identificar un objeto inmóvil a más de 300 metros, sí lo pueden oler. Su rango de sonidos audibles es mucho mayor, pudiendo además orientar sus orejas, lo que les permite una mejor captación de los sonidos.

Los gatos poseen unos sentidos excepionalmente agudos. Reaccionan a sonidos y vibraciones que nosotros somos incapaces de percibir. Cuentan con una vista excepcional, incluso en la oscuridad, y un olfato muy poderoso, siendo sensibles a los fenómenos eléctricos y barométricos, de modo que no es sorprendente que puedan sentir que va a llover, detectar un terremoto o una erupción volcánica.

Los tiburones, por ejemplo, pueden oler sangre a más de un kilómetro, porque su olfato es absolutamente sensible, y pueden detectar fuentes de energía eléctrica a distancia porque poseen en su boca electrosensores. Cualquier emisión eléctrica en el agua puede provocar el ataque de tiburones al creer que hay vida cerca, porque todos los seres vivos somos fuentes de energía

Las rayas pueden percibir a otro ejemplar de su especie oculto en la arena en el fondo del agua y los pájaros tienen una visión que detecta un matiz de color extra. Cuando los rayos ultravioletas del sol reflejan su luz sobre las flores o plantas, ellos las ven brillar desde lejos.

El halcón gris marca el terreno con la orina, la cual se hace visible con la luz del sol permitiéndoles guiar a otros hacia mejores terrenos de caza.

Los insectos segregan fluidos químicos que lanzan sobre otros integrantes de la colonia como una advertencia cuando detectan posibles amenazas.

Los pájaros escuchan los truenos desde muy lejos y también pueden oír el infrasonido de aparatos eléctricos que los pueden enfermar.

Las aves migratorias detectan y aprovechan los remolinos de aire para trasladarse a grandes distancias y los elefantes se llaman entre ellos para reunirse. La mayoría de los animales que existen utilizan un sistema de sonidos poderoso e imperceptible para nosotros.

Los elefantes, rinocerontes e hipopótamos emiten ultrasonidos para comunicarse con las hembras. En el agua el sonido viaja a una velocidad cinco veces mayor que en el aire, de manera que pueden oír sonidos a más de treinta kilómetros del lugar donde se encuentran. Una vez ocurrido el contacto suele ser un verdadero espectáculo.

Los elefantes producen con sus patas percusión vibratoria en la tierra que otros animales pueden percibir a cincuenta kilómetros.

El delfín es el animal que mayor ultrasonido emite, usándolo como una antorcha para ver, por medio del eco que produce. Esta sensibilidad en su percepción les permite registrar el interior de un cuerpo humano en el agua, como lo hacen los rayos X, pudiendo detectar de esta manera a una mujer embarazada sumergida.

También existen ciertos fenómenos y comportamientos en los animales que no pueden ser explicados con razonamientos científicos ya que no tienen explicación lógica alguna.

En ocasiones vemos animales como perros y gatos que se quedan ladrando o aullando a un punto fijo en la nada. Hay quienes sostienen que los animales cuentan con un sentido extra, que les permite ver o percibir la presencia de seres espectrales. Lo cierto es que la sensibilidad de los animales, especialmente de gatos y perros, hacia los fenómenos paranormales es inquietante.

Los científicos no se ponen de acuerdo en torno a la causa de estos fenómenos inexplicables, pero los más desinhibidos, apuntan a que los animales pueden detectar campos energéticos invisibles para nosotros, facultad que tuvimos, y que hemos perdido por el desuso.

Lo cierto es que los amos que están compenetrados con sus mascotas, se comunican y entienden a la perfección, y reciben manifestaciones permanentes de esta percepción especial, que aunque inexplicable, existe, y es disfrutada frecuentemente por quienes tenemos y amamos a nuestras mascotas.

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