Cart  

No products

Shipping 0,00 €
Total 0,00 €

Cart Check out

Newsletter

Expresiones Posturales Caninas

Expresiones Posturales Caninas

Kuka's World
Tienda de Moda Canina de Diseño. Complementos y accesorios exclusivos para Mascotas.
Todo lo que tu mascota necesita está en www.kukasworld.com

More details

Posturas de sumisión

La mejor forma de conocer a una mascota es ver como se mueve, como actúa. La observación siempre nos dará las claves del lenguaje canino. 
Las posturas de nuestra mascota dicen mucho y suelen ir acompañadas de movimientos de cola, uso de las orejas y del hocico. Cuando la alegría del animal es enorme, por ejemplo cuando llegamos a casa y nos recibe, no solo moverá la cola sino que toda su parte trasera acompañará a esta felicidad. Cada mascota tiene una forma distinta de expresarse pero todas coinciden con determinadas posturas que comparten significado.

Entre los distintos tipos encontramos las posturas calificadas de sumisión: son con las que el animal reconoce nuestra autoridad dentro del grupo y nos demuestra su subordinación. Son posturas amistosas que el perro utilizará para relajar la tensión en los momentos que aparezca un enfrentamiento o conflicto. Por ejemplo, ante algún castigo o un “NO” en tono elevado, el perro bajará la cabeza para demostrarnos que acepta la corrección e indicarnos que ya no hay motivo para seguir castigándole. 

En la relación con otros perros, las expresiones posturales pueden ser mucho más marcadas, ya que las reproducen entre ellos, sobre todo los perros más inseguros. Cuando un perro permite que otro apoye su cabeza sobre su hombro también demuestra sumisión. 

Los perros inseguros o que demuestran miedo o preocupación agacharán el lomo y mantendrán una postura más baja que su contrario, acompañada de unas orejas hacia abajo. Si ladea la cabeza hacia otro lado o gira los ojos en otra dirección mostrando la parte blanca interna (ojo de ballena) manifiestan preocupación o miedo ante algo.

La cola entre las patas, el giro de cabeza hacia otro lado o lamer las comisuras de los labios de otro perro son claros exponentes de la sumisión de nuestra mascota.

Es importante que el propietario conozca los gestos de comunicación de su perro y los respete. Esto no solo le permitirá una mejor relación con su mascota, además evitará crear situaciones conflictivas con ella, que en ocasiones pueden resultar peligrosas.

Posturas de dominancia 

Los perros que están muy seguros de sí mismos y que tienen un temperamento muy marcado suelen destacarse por sus posturas de dominancia. De cara al trato con los de su misma especie, es un comportamiento instintivo y aceptable dentro de unos límites, pero si demuestra esa misma actitud hacia nosotros debe ser modificada.
En las reglas básicas de educación vimos como es imprescindible que el perro entienda que somos nosotros los jefes de “la manada”, tanto en casa como en el exterior. Si no conseguimos educarle en esta línea podemos tener varios problemas con su conducta y es posible que el perro tome una actitud pasiva ante todas nuestras órdenes. Cuando el perro intenta subir con las dos patas sobre nuestros hombros nos está indicando dominancia sobre nosotros, esta es una de las conductas que intentaremos rectificar.
Un perro seguro de sí mismo tendrá una postura relajada, con el cuerpo recto y alto, la mirada directa y las pupilas contraídas.
El juego es otra de las formas en la que se despliegan toda clase de posturas; cuando un perro quiere invitar a otro perro a jugar amistosamente se inclina delante de él , haciéndole una reverencia o le levanta un poco la pata delantera. 

A veces los perros se montan jugando. A menudo están excitados, pero no en una forma sexual, y parece ser una forma de vincularse. Ocasionalmente es para mostrar dominancia, pero no siempre.

Paseos y juegos 

Salir a la calle: Rutina imprescindible

El ejercicio físico es necesario en todas las etapas de la vida del perro y sobre todo durante elcrecimiento, a partir de los tres meses. El paseo cumple además de la función fisiológica de desahogo del animal, una función social y de fortalecimiento físico y psicológico, y contribuye a hacer de nuestra mascota un ejemplar fuerte, armonioso y resistente. Los perros se emocionan a la vista de su correa, que relacionan rápidamente con la salida al exterior un mundo lleno deestímulos, encuentros, rastros, olores... No se puede tener un perro aislado, encerrado, ni en un balcón: si no sale a la calle de manera sistemática nos encontraremos pronto con un animal que puede presentar problemas de comportamiento y un estado físico malo.

Dependiendo de la raza, el tamaño, la edad y la necesidad de actividad que tenga el perro, el paseo será más o menos prolongado y con mayor o menor carga de ejercicio. Los cachorros no deben ser forzados y es preferible sacarlos menos tiempo más veces, para ir aumentando así sunivel de resistencia; lo mismo se puede decir de los perros muy mayores o con problemas de artrosis, respiratorios y otros asociados a la edad. Durante los paseos el perro debe ser obediente y respetuoso, hay que dejarle libertad de olfatear y husmear y no ir siempre a los mismos sitios. También hay que permitirle que contacte con otros perros y mantener el control en todas las situaciones.

El paseo ideal debe durar una media hora, cuatro veces al día. Los breves paseos diarios que damos a nuestra mascota para que hagan sus necesidades en la calle no son suficientes para mantenerla en forma, tanto física como psicológicamente, por lo que es conveniente dedicar un par de días a la semana para dar un paseo más largo. 

Mejor aún si podemos soltarlo para que corra y se divierta a sus anchas en un parque o jardín, puesto que cuando va con correa sus alternativas de movimiento son escasas. 

A partir de los 4 meses ya es aconsejable que lo saquemos a correr por el campo, en lugares donde se vea obligado a trepar por montículos y caminar sobre rocas para endurecer las almohadillas plantares y desgastar las uñas.

Educación y civismo

Tanto para el perro como para el dueño, la vida en comunidad obliga al cumplimiento de unasnormas mínimas de higiene y de respeto al espacio público. Respetar esas normas es la única forma de que los propietarios y no propietarios de perros puedan llevar una convivencia pacífica. Por ello, la correa, y en algunos casos el bozal, son imprescindibles para pasear por zonas concurridas.

Obligatoria también es la recogida de los excrementos en la vía pública y deseable que los dueños educaran a sus perros para evitar en lo posible que marquen u orinen en las ruedas de los coches, las farolas, las esquinas, etc, llevándolos a lugares adecuados, como las zonas de recreo para perros.

El perro debe salir a pasear como mínimo cuatro veces al día y durante un tiempo no inferior a 15 minutos cada vez, para compensar la inactividad de las largas horas de sueño metido en casa.

Donde, cómo y cuándo pasear

Paseos por el campo y por la ciudad

Nuestro perro tendrá suerte si vive en el campo y se lo saca a pasear a un bosque cercano o a una zona verde; sin embargo hay que conocer las circunstancias locales: si existen cazadores o si el mismo perro también es cazador, en ese caso no lo debemos soltar. En la ciudad las cosas se complican, porque aunque hay muchos olores que husmear por la alta población de perros, también está expuesto a los ruidos, la emisión de gases y la obligación de ir permanentemente con correa. En las ciudades existen parques, jardines y plazas en las que se dan cita varios dueños con sus perros, lo que resulta positivo para que tu mascota aprenda a comportarse en sociedad.En cuanto al uso de nuestro propio jardín, en ningún caso sustituye al paseo, ya que no existen las impresiones y olores de otros perros; además algunos perros se resisten a hacer sus necesidades en su propio territorio, no obstante, el jardín puede ser de utilidad para la primera y la última salida del día.

Paseos en invierno

Hay que fomentar en el perro la resistencia a los agentes climatológicos, aunque con precaución y evitando los cambios de temperatura muy bruscos. Si la casa está muy caliente no es aconsejable sacarlo al exterior sin abrigo cuando hace mucho frío afuera, no se les debe permitir que duerman pegados a la calefacción y si lo hacen, antes de sacarlo conviene apartarlo una hora a una habitación más templada. 

El frío siempre es más perjudicial cuando es húmedo, sobre todo para perros mayores. Por ello al regresar a casa tras un paseo por la nieve, tendremos siempre la precaución de secarlo bien con una toalla o usando el secador si el perro está acostumbrado a él. Después de un paseo bajo la lluvia, si no usa chubasquero, es imprescindible secar completamente el pelo del perro, así como limpiar bien sus patas para evitar que se reseque la suciedad entre los dedos.

Paseos en tiempo de calor

Para algunos perros el verano es un auténtico suplicio, pues sus organismos no están preparados para la eliminación rápida de calor. 
En esta época es conveniente cambiar los horarios de los paseos y evitar las horas de máximo calor, trasladándolos a las primeras horas de la mañana y a las últimas de la tarde o noche. Hay que prestar atención también a las hierbas secas y los cardos diminutos que quedan enganchados entre el pelaje y entre los dedos y especialmente peligrosas son las espigas, que pueden entrar muy profundo en las orejas o la nariz, haciendo necesaria la intervención del veterinario. Por supuesto, si tenemos jardín o terraza donde el perro sestea, no debe faltarle agua y una sombra fresca.

Jugando con el perro

Carreras y saltos

Uno de los juegos preferidos por casi todos los perros es correr tras una pelota o juguete que su dueño le ha lanzado bien lejos. Una pelota o cualquier otro juguete que se lanzan son para él la representación de una presa y cobrarla es un ritual ancestral de cacería. Con el juego de la caza el dueño debe mantener su posición de líder y hacer también que el perro corra tras él, haciendo círculos, regates, saltando montículos... en lugar de huir con su presa. Hay muchas prácticas para que el perro consiga desarrollarse y endurecer sus músculos, ensanchar el pecho, fortalecer su aparato locomotor y adquirir elasticidad y resistencia. A los 9 meses un perro puede correr bastante y si es un perro apto y su estado físico se lo permite, podemos sacarlo a correr detrás de la bicicleta, aunque sin forzarlo en exceso. Otro juego de fortalecimiento físico muy adecuado para completar su formación y que además les suele gustar mucho es la natación, y más aún cuando el ejercicio se realiza en grupo, con el dueño u otros perros.

Otros juegos y juguetes pueden entrar en nuestras rutinas lúdicas con el perro y ayudarnos en su educación. Los cachorros muerden todo lo que encuentran, muchas veces durante el crecimiento de los dientes, sin embargo no todo es apto para ser mordido. En el mercado existen juguetes de distintas formas, tamaños, texturas y olores especialmente indicados para ese fin. Lo importante es elegir el material y el tamaño adecuados para la edad del animal, para que no pueda tragarlos ni romperlos, por lo que están desaconsejados los juguetes de plástico blando, los lacados y los rompibles. 

Los juguetes son especialmente útiles para que el cachorro refuerce sus maxilares y limpie al tiempo su dentadura. Si proveemos a nuestra mascota de algunos de estos juguetes, que pueda considerar como suyos, evitaremos que cause destrozos en los muebles y en nuestras prendas u objetos personales, como los zapatos.

El juego constituye un excelente recurso educativo y no es suficiente con tener un sólo juguete y jugar un sólo juego. En Kuka's World podrás encontrar una amplia oferta de juguetes que facilitarán el aprendizaje y la obediencia de tu mascota.

Juegos dentro de casa

Tirar de la presa, trepar, encontrar la golosina...

En nuestra propia casa existen objetos, como sillas, mantas, banquetas o escaleras que pueden servir para improvisar una pista de juegos. 
Así, por ejemplo, subir y bajar por una escalera de tijera en pos de un juguete que tenemos en la mano, reforzará las patas delanteras y traseras, ensanchará el tórax y fortalecerá el lomo y la grupa. También les divierte rastrear una golosina que previamente hemos escondido en algún rincón difícil que le obligue a arrastrarse, por ejemplo por debajo de dos sillas volcadas; o también podemos enseñarle a sortear diferentes obstáculos como vallas o balancines, sin olvidar recompensarle después por su habilidad. 

El límite lo pondrá nuestra imaginación y las ganas de jugar que tenga el perro, al que no hay que obligar, sino motivar.

3 other products in the same category: