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Problemas más comunes
Agresividad
Hay conductas que aún siendo normales en la especie no son aceptables en la convivencia con humanos, como por ejemplo algunos tipos de agresividad, los ladridos de alerta o la defensa de la comida, las crías o el territorio. Estos comportamientos son instintivos y lo adecuado es identificarlos y educar al perro con paciencia y método en la adaptación a nuestras normas, nunca con gritos y violencia.
Si esto no se lleva a cabo pueden aparecer problemas como la agresividad por dominancia, que puede manifestarse hacia las diferentes personas de la familia o sobre los demás perros que convivan con él. Se trata de un problema grave y de difícil solución, siendo recomendable siempre consultar con el veterinario. Los tratamientos consisten en una serie de medidas encaminadas a invertir esa dominancia. La base del tratamiento son las pautas de modificación de conducta, que deberán aplicar todos los integrantes de la familia, pero en ocasiones, puede ser necesario complementarla con el uso de fármacos o la castración del animal.
Aunque sin lugar a dudas, el método más eficaz para tratar los problemas de dominancia es la prevención. Debemos prestar atención a nuestro perro desde el primer día, marcándole una pautas claras que le permitan identificar con claridad su posición en el grupo. Hay que decir que, en ocasiones, son los propietarios los que deben ser reeducados ya que con sus conductas potencian la agresividad de los perros. Por último, existen otras posibles causas para los comportamientos agresivos, como ciertas disfunciones orgánicas: enfermedades contagiosas, problemas dentales o de oídos, problemas neuro-degenerativos o músculo esqueléticos, entre otros. En estos casos existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos que pueden ser aplicados, previo diagnostico del veterinario.
Ansiedad por separación
Uno de los problemas de conducta más frecuente es la ansiedad por la separación. Se trata de una reacción de estrés que sufre el perro cuando se queda solo o se ve separado de sus dueños y que se manifiesta de tres formas distintas: vocalizaciones excesivas, destrozos y eliminaciones inadecuadas. Como el problema nunca se manifiesta delante de los propietarios en ocasiones cuesta identificarlo atribuyéndose sus acciones, de forma errónea, a una sentimiento de venganza, que a menudo hace que el perro sea castigado lo que empeora aún más el problema.El tratamiento de la ansiedad por separación consiste en ayudar al perro a tener un carácter más independiente y habituarlo a quedarse sólo poco a poco. Se trata de un problema que afecta gravemente el bienestar del animal por lo que nunca se debe dejar sin solución. En los primeros pasos del tratamiento suele ser muy útil la ayuda de los fármacos desarrollados para tal fin, por lo debemos consultar con el veterinario que además nos podrá asesorar sobre las pautas que debemos seguir.